"El erotismo es una de las bases del conocimiento de uno mismo, tan indispensable como la poesía."A.N

viernes, 19 de noviembre de 2010





Quiero tentar al precipicio, deslizar las puntas de mis dedos por sus irregularidades, zigzaguear al borde de las alturas, oler el nervio y la angustia de suponer un derrumbe, unirme obsesivamente al filo de las rocas punzantes que hieren mi carne.
 Me trastorna la idea de resbalar y abrazar estrepitosamente  el fondo del acantilado, me excita  la roca hendida en mi piel, el aire  frío que  penetra en la  carne y el viento mece al cuerpo ligeramente inclinado, el viento sopla, el viento hiela, el viento empuja, el viento ataca, el viento aniquila.

miércoles, 27 de octubre de 2010



Percibe la muchedumbre como la nada, borra con tus ojos las miradas imprudentes que persiguen, anula el bullicio incesante del gentío, arrastra el viento  cálido hasta tu espalda y circúndame en el espacio en blanco que dibujamos junto a nuestros pies.
Heme aquí frente a ti, clamando por una circunstancia, por una mísera circunstancia, que pueda  albergarme, heme aquí  boca abajo postrada ante ti, implorando por  no ser desterrada de tu pensamiento, heme aquí devota de tu boca y seguidora de tu cuerpo y heme aquí dispuesta a expiarme y azotarme por poseerte.

sábado, 23 de octubre de 2010

Retorna en el céfiro a mi  boca, húndete en el pálpito de mi pecho, zigzaguea  en  locura que se acrecienta a cada instante que te respiro, vuélvete y  siénteme en la humedad de la aurora, dibújame reclinada  en tu lujuria, persígueme en el trazo que dejaste en la intensidad del beso disperso y acúdeme  en la penumbra cada vez  que te respire.
Desfallecí en  el camino hasta tu boca, sucumbí  en el intento de besarte, agonicé en el delirio de tocarte, ahogué el deseo de conexión con  tu inmensidad y me extinguí en el vaivén de los sueños  inconclusos y para crear una pausa  me tendí en el regazo de ese final abierto que escribiste para los dos.

jueves, 23 de septiembre de 2010



Has mutilado mi deseo, asfixiado mis ansias, reprimido mi aire de hembra fértil. Así sin más fui escupida y desterrada de los amoríos venideros,  apartada de la dicha bendita del placer, apagada hasta el último rescoldo de mi cuerpo, así sin más me apedreaste y sepultaste, cuando vestí mi boca de palabras demandantes, olvidando por un instante que era un manantial de vida nacarada.